domingo, 20 de noviembre de 2016

DE PITRES A TREVÉLEZ, PASANDO POR LA ACEQUIA REAL DE CÁSTARAS (LA ALPUJARRA)

Nuevamente echamos mano de la Alpujarra para realizar otro de sus magníficos recorridos. En este caso el que partiendo de la localidad de Pitres nos lleva hasta la de Trevélez, pasando por una de sus acequias más interesantes, pintorescas y emblemáticas: la Acequia Real de Cástaras; un pequeño viaje por la llamada cultura del agua
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Recorrido visto en mapa de Topo España
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Para más detalle del mismo, análisis completo del track, descarga de éste incluida, subido a la web de ibpindex, podéis pinchad directamente aquí. Con la posibilidad de descarga allí del track que se os ofrece en distintos formatos. A elegir entre gpx, tcx, trk, plt, kml, así como el análisis en pdf.
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Perfil y altimetría
(Y para la descarga del track del recorrido (en formato GPX para GPS con sus waypoints correspondientes ) podéis pinchad en el enlace habilitado al final de la entrada, así como el subido a la web de Wikiloc)
  
 Iniciamos el recorrido en la localidad alpujarreña de Pitres, capital y sede del Ayuntamiento de *La Taha (*Pitres, Mecina, Mecinilla, Fondales, Capilerilla, Atalbéitar y Ferreirola), situada sobre la cota de los 1.295 m.a. Caminando en principio por la carretera A-4132
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Abandonando, acto seguido, la carretera para dirigirnos hacia la zona de los Albergues...
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Territorio del municipio cuya mayor parte se integra en el Sitio Histórico de la Alpujarra (Bien de Interés Cultural-Patrimonio Histórico de España), conteniendo numerosos elementos declarados Bien de Interés Cultural, como las escarihuelas, sinuosos caminos de corto recorrido en fuerte pendiente y zigzag, de las que se conservan varias en esta parte de la Alpujarra, como la de Panjuila (en Ferreirola) y la de Fondales (que sube al cerro de la Corona), en La Taha; las del Helechal o Portichuelo de Cástaras y la del Conjuro en Busquístar, que llevan al Portichuelo de Cástaras y a las minas del Cerro del Conjuro (escarihuela por la que hoy subiríamos). Pasando por Atalbéitar y Ferreirola, además, la Ruta Medieval de la Alpujarra.
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Disfrutando ya de un paisaje de lo más impactante
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¡Oh, Alpujarra!
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Al paso junto a castaños centenarios
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Acercándonos hasta el barranco del río Bermejo. Por donde han pasado tantísimos cantos rodados en forma de leyendas y hechos misteriosos, cuyas aguas nacen de los barrancos de la Chorrera y del Jabalí, a 1.750 m.a. Tajadura a la que se llega casi sin advertirlo, tanto así como a la mayoría de los barrancos alpujarreños que andan cubiertos de vegetación
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Cruzamos el río Bermejo, y nunca mejor dicho...Río que hace un vertiginoso recorrido, salvando un desnivel de 900 m. en apenas 3,5 Km, antes de verter sus aguas al río Trevélez. A arteria abierta, como su hermano del oeste y como su primo hermano del este.
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Mirada atrás hacia el barranco por donde baja el susodicho...
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Y salimos a la carretera secundaria que nos lleva hasta la cercana Atalbéitar
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 Mirada atrás hacia Pitres...Capital del territorio conocido históricamente como la Taha de Ferreirola. En donde se ha seguido conservando el topónimo nazarí de Taha que engloba la distribución árabe de un enclave; cuyo topónimo (Pitres) se deriva del latín “petra
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Una como "entre la primavera y el otoño"...
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...Y  llegamos a Atalbéitar, distante de Pitres 1,5 km.,tal y como indica la señal del Sendero GR-7
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Estamos en el núcleo más oriental del municipio de La Taha, y aunque existen noticias de pobladores anteriores, tanto la estructura actual de la trama urbana, como las parcelas de cultivos, se configuraron a partir del asentamiento en la comarca de los moriscos expulsados de Granada en el siglo XV. También es uno de los lugares más apacibles, bellos y fértiles.
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Atalbéitar, cuyo nombre procede del árabe "harat-albáytar" (barrio del veterinario). Adentrándonos en su núcleo urbano compuesto por manzanas compactas con tipología de vivienda unifamiliar algunas de ellas conectadas entre sí por tinaos en un discurrir por calles estrechas que salvan las curvas de nivel del terreno montañoso. 
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Visitamos la "piedrecita" que se desprendió de la montaña y fue a caer junto a un grupo de casas
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Casas  que conservan su marcado carácter alpujarreño, incluidas sus típicas chimeneas
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Repostamos agua en la fuente de Atalbéitar, localizada al oeste del núcleo urbano. Fuente situada sobre la cota de los 1.135 m.a., consistente en un pequeño abrevadero rectangular adosado a un muro, construido con mampostería.
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Marchando otra de sus típicos tinaos...
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Dejamos atrás otra de sus fuentes...
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 ...Y lavadero...
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 Con una ojeada, seguidamente, hacia Ferreirola, que vemos debajo, con la sierra de Lújar al fondo...
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Ferreirola, así como toda la Alpujarra avistada, que andaba vestida con sus mejores galas otoñales
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Resaltando, cómo no, el blanco de estos hermosos pueblos alpujarreños de La Taha
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 Con esta otra mirada atrás, abarcando ahora ambas poblaciones: Ferreirola y Pitres
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 Y ahora, las tres: Ferreirola, Atalbéitar y Pitres
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Continuando con nuestro recorrido, al encuentro con una solitaria construcción, a los 10 minutos de abandonar el núcleo urbano de Atalbéitar...
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Cruzamos un pequeño barranco...
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Y dejamos atrás este antiguo molino, convertido en la actualidad en vivienda...Molinos algunos que funcionaban mediante un engranaje de linterna que multiplicaba el movimiento del rodezno hasta una gran rueda que podía dar movimiento a dos empiedros a la vez. Cuando había suficiente agua se molía con ambos empiedros; pero cuando el agua escaseaba, se desconectaba un empiedro aumentando la velocidad del otro.
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Vivienda al paso a través de su mismísimo tinao
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Una mirada atrás, hacia la vivienda...
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Y otra hacia la sierra de Lújar, con las nubes tomando nuestro azul cielo del sur...
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Destacando entre la vegetación el color rojizo de los guindos silvestres
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Acercándonos seguidamente hasta la localidad de Busquístar
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Busquístar lo encontramos a 1.156 metros de altitud, localizado en la margen derecha del río Trevélez, en un entorno de media ladera con una tipología de núcleo apiñado, con sus casas como amasadas con una blanquísima harina hecha a base de sol y nieve
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Vista ahora, con el Cerro de El Conjuro como telón de fondo...
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Seguimos sumando luces...
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...Y contraluces....
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Caminando por un tramo del Sendero PR-A299 (el de la Ruta Medieval de la Alpujarra) como referencia
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Dirigiéndonos a la parte baja de Busquístar. Ubicada en el mismísimo barranco del río Trevélez, conserva la estructura berebere tanto en sus calles como en sus viviendas, de clásico estilo alpujarreño. Durante los siglos XIII al XV, de dominación árabe, Busquístar dependió de la taha de Ferreira y con ello, aunque indirectamente, de Granada
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Todo un "túnel en el tiempo", tanto así como algunos puntos del paisaje
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Seguimos sumando colorido...
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Tomando, ya en Busquístar, la conocida en algunos mapas, caso como el de Topo España, como "Colada de Busquístar", al alimón con el sendero GR-142 con dirección Notáez, tal y como indica la señal informativa de dicho sendero de Gran Recorrido
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Dejamos atrás la parte baja de Busquístar, descendiendo primeramente por este camino que nos lleva al río Trevélez, para después encararnos con la Carihuela del Conjuro; así bautizada por el cerro minero que vemos por allá arriba, en el copete de la Contraviesa, a la izquierda de la instantánea, hacia el que nos llevará y dirigimos
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Al contraste, mientras tanto, de la montaña con el verde...
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...Y el suma y sigue de la mano otoñal
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Bajando hasta el mismísimo río Trevélez. Sobre la margen izquierda del río vemos la Escarihuela de Busquístar, más conocida como la de las Minas del Conjuro o Carihuela del Conjuro, por donde seguidamente tendremos que subir. Camino éste, el la de escarihuela, cuyo nombre surge por deformación del término "escaleruela" (en forma de escalera); sinuosos caminos que suelen superar, en poco recorrido, por estos lares unos desniveles superiores al 20%. Empleándose también para este tipo de caminos de herradura su aferética "carihuela", tanto así como otras parecidas como carigüela; carrigüela; caregüela; escaleruela; escarigüela y escarrigüela
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 Haciendo una breve parada en el puente que salva el río Trevélez, para tomarnos un pequeño tentempié, antes de atacar la escarihuela. Con los restos que vemos, además, sobre la margen derecha, del antiguo Molino de Busquístar, en donde dicen que se molía incluso de noche, a fin de evitar el pago de impuestos. Construido en mampostería, con vigas de madera, forma parte de la escarihuela que une Busquístar con las Minas del Conjuro...
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Al encuentro, nada más comenzar la subida, a la derecha, con un zorro muerto bajo una enorme roca
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¿Muerte natural? ¿Envenenado?...¿?
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 Cruzamos, ya todos, por el Puente del Molino de Busquístar el río Trevélez, sobre la cota de los 996 m.a, con vista ahora de los restos del molino desde la margen izquierda...
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Y...¡corazón y pies a la obra! Por estos antiguos caminos hechos a pie y necesidad...Para salir...Para entrar a través de estas "escaleras de montaña"...
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Destacando, especialmente sobre el tramo en el que nos encontramos, nuestra "serpiente multicolor"
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Escarihuela que hay que atacar, con alguna que otra paradilla para lo del respirar e "inspirar" paisajes
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Camino pues que une el núcleo de Busquístar con la Venta del Relleno; desciende hacia el cañón del río Trevélez y asciende por el Picón de Busquístar hacia las Minas del Conjuro. Yacimientos, con sus caminos asociados, que son testimonio de primer orden de la riqueza industrial que significó el auge minero vivido por esta zona de la Alpujarra a finales del siglo XIX y primera mitad del siglo XX
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Y...¡arriba con la carihuela! ¡Échale piernas!
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Detalle de la angostura por donde pasa el río Trevélez...
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 Mirada atrás hacia Busquístar...
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 Y llegamos a la Venta del Relleno situada sobre la cota de los 1.202 m.a., tras salvar los 206 metros de desnivel de la escarihuela y recorrer 6,5 km.desde el inicio allá en Pitres...
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Habiendo tomado desde Busquístar el sendero de Gran Recorrido GR-142, tal y como vemos en la indicación, e invertido hasta aquí (desde la susodicha) 1 h.
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...Al encuentro, doblada ya la sierra, con la carretera A-4130, tomándola nosotros con dirección Trevélez. Debiendo de recorrer desde aquí hasta el cruce con la que lleva a Trevélez, la A-4132,  a la altura del Portichuelo de Cástaras, unos 3,5 km...
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Dejamos atrás la Venta del Relleno, entre su espesa arboleda, con el alegre trote ya por la carretera...
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 Abandonando momentáneamente la carretera para subir hasta el antiguo poblado minero del Cerro de El Conjuro. Parece ser que existe un proyecto de recuperación de estas minas que intenta revitalizar el área de la Alpujarra más occidental, gracias a un proyecto de la Universidad y la Consejería de Cultura. El proyecto para las Minas del Conjuro incluye una residencia de estudiantes, un museo y un centro de visitantes, una escuela de hostelería y un restaurante junto a un enorme mirador, todo ello en las antiguas estructuras del poblado minero y los senos de las antiguas minas de hierro de El Conjuro en lo más alto de la Contraviesa. La Universidad de Granada y la Junta de Andalucía, a través de la Consejería de Cultura proponen estas líneas para abrir de par en par el futuro de la Alpujarra más desconocida.
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Atravesamos estas antiguas y abandonadas instalaciones, de interesante disposición, bajo la presencia de pinos y cipreses de repoblación, matorral de monte bajo y alguna que otra encina...  
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 ...Y seguimos por la carretera A-4130
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Desde aquí, si miramos a la izquierda, podemos ver el hendido valle del río Trevélez (debajo fuera del enfoque) y los pueblos que hemos dejado atrás. También, fuera del enfoque, se puede divisar aún lo que era la plataforma de la estación aérea de las minas de hierro del Conjuro, en donde se cargaba el mineral que era transportado en vagonetas, a través de un cableado de unos 18 km., con más de cien torres metálicas, con tres estaciones intermedias (una de ellas en Órgiva), hasta la estación de Rules (Vélez de Benaudalla); y desde allí, hasta el puerto de Motril en camiones
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Aprovechando el tramo de la carretera como estupendo mirador...
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Pasamos junto a la explanada que hay bajo la parte más elevada del Cerro de El Conjuro, mientras vamos observando el hastial de estas otras cortas. Minas de hierro (goethita, hematites, lepidocrocita, todoroquita, rancieita, baritina, etc.) a cielo abierto, cuyo inicio data de la época romana y que fueron abandonadas en 1974, utilizándose solo en la actualidad para extracción residual de áridos en su cara sur. El Conjuro y San Augusto, como una potente muralla de hierro, fueron los más importantes yacimientos de mineral de este enclave.
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Y seguimos, sin cansarnos, recreándonos con las estupendas vistas hacia los pueblos alpujarreños; cuyos bancales aterrazados andan colocados como las teclas de una máquina de escribir, como un puzzle de alto nivel...
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...Altas cumbres de Sierra Nevada, hoy veladas por las nubes...
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...La gran "cicatriz" del río Trevélez, observando en ésta además, a la derecha, a media ladera de la montaña, el curso de otra de las importantes acequias del lugar: en este caso la de Almegíjar, también reseñada en algunos mapas como la de Trevélez. Acequia de origen medieval, cuyo nacimiento está situado a 1.310 m.a., de una toma de un afluente del río Trevélez, a pocos metros de éste, desde una presa de piedras y arena en la Isla de Conrado. Con la peculiaridad de que desde las estribaciones del río Trevélez cruza una cuenca atravesando el Cerro del Conjuro y llega a otra, tras 10,88 km. de recorrido, para surtir el municipio de Almegíjar. Tramo que vemos (el del Portichuelo de Cástaras a las Minas del Conjuro), eso sí, que se encuentra hormigonado prácticamente en su totalidad lo que resta la biodiversidad que se genera en los tramos de tierra...
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Nos nivelamos por momentos...
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Miramos hacia la derecha...Mientras vamos dejando esta balsa de riego atrás, con el Cerrajón de Murtas (el punto más alto de la Contraviesa, 1.511 m.a.) y la Sierra de Gádor como telón de fondo...
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Vista a la izquierda...Destacando las magníficas masas boscosas en la parte alta del ámbito, en la solana, sobre la margen derecha del río Trevélez. Concretamente, en ésta, por allá arriba, el robledal de Busquístar. Aunque también se pueden adivinar, con poca ciencia botánica, otras especies de origen natural tales como el castaño, la encina, el quejigo, mezcladas con otras de repoblación (pináceas principalmente) y algún que otro aliso y viñedo en bajura...
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Y llegamos al Portichuelo de Cástaras (1.390 m.a.), tras recorrer 10 km. desde el inicio. Estamos ya en el cruce comentado anteriormente de la carretera que lleva a Trevélez, a la izquierda, la A-4132 (la antigua GR-421), con la que traíamos, la A-4130 (la antigua GR-481).
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Punto en donde previamente se había decidido reagruparnos para hacer dos recorridos alternativos: uno, más fácil, para quienes tenían algo de vértigo (evitando así el paso por la acequia), por la Escarihuela del Portichuelo hasta Busquístar, de 4,4 km. (*Se baja por la Escarihuela del Helechal, por la Ruta Medieval. Se cruza la acequia de Almegíjar, bajando hasta el río Trévelez, cruzándolo por el puente de los Helechales, y se continúa por su margen derecha disfrutando de las bellas vistas que ofrece el sendero hasta llegar a Busquístar). Y otro, en nuestro caso en mayoría, tomando el cortafuegos que vemos al fondo de la instantánea, al encuentro con la Acequia de Cástaras y caminando por ella hasta Trevélez; en total, desde aquí, unos 8,6 km.
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Cruzándonos con el sendero de la Ruta Medieval que hicimos hace ya unos nueve años. Si queréis echadle un vistazo a este recorrido de unos 21 km. aquí os dejo el enlace
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Dejamos atrás el Portichuelo de Cástaras, y el reducido grupo de los nuestros que partiría hacia Busquístar, a través del sendero de la Ruta Medieval (*si queréis echadle un vistazo a esta bajada, pinchando aquí os dejo el enlace de este otro recorrido que hicimos hace unos cinco años "De Juviles a Busquístar")
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Tomando nosotros, como decíamos, con la debida y obligada inclinación corporal (jeje), el cortafuegos que arranca desde el mismo cruce de carreteras.
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Mirada hacia abajo...
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Mirada hacia arriba...
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En todo caso...¡arriba con el cortafuegos!
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¡Ándale, ándale, que ya queda menos!
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Llegando a la balsa situada en el Pago de Prado Seco. Balsa de división de la acequia real
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Haciendo la obligada parada para tomarnos el bocata antes de dar comienzo con nuestro caminar por la Acequia Real de Cástaras, de alto valor histórico y etnológico dada su tradicional funcionalidad en la gestión del agua durante siglos.
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Nos despedimos del tramo de la acequia que continúa hacia Cástaras. Observando en ésta la toma del agua de la derecha que recoge la balsa de Prado Seco. Límite a partir del cual la acequia pertenece a Cástaras. Continuando la misma después hacia Nieles. Desde su nacimiento, a unos 3 km. por encima del núcleo de Trevélez, sobre la cota de los 1.530 m.a., mediante una presa de piedras situada en la Solana del Enjambre, pasa junto al río Trevélez, por El Calvario, La Piedra de Turma, El Tejarillo, El Cuervo, Prado Seco (en donde nos encontramos y donde se halla la balsa de división de la acequia), Fuentezuelas, Las Terreras, Las Balsas, Loma de Juviles, Los Collados (junto a la Balsa de Nieles), Prado Nogal, Pago de la Teresa entre en Cerrajón y Cerro Mancilla, antes de entrar en Nieles y su zona de cultivos.
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Iniciando nuestro recorrido por ella, en sentido contrario al del agua, sobre la cota de los 1.500 m.a., con dirección Trevélez, a 7,7 km. de distancia
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Algo de micología para variar...
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Las primeras noticias sobre el riego de Cástaras y Nieles, las encontramos en el Libro de Habices (1527). En él se enumeran detalladamente los pagos y su medida, árboles acequias, fuentes, y reparto del agua.
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Todo un lujazo de luz y colorido
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La importancia de esta acequia real, hizo que fuera incluida en el esquemático dibujo de su término municipal.
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Topándonos con un paisaje en donde viven mayormente pinos, castaños, álamos, cerezos silvestres, matorral y bosque de quercus.
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Acequia cuyas aguas, de lo más cristalinas, reflejaban el arbolado, el azul del cielo y nubes, y casi la paz del entorno
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Con las nubes, como compañía, anunciando la llegada de la lluvia...
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Dejamos atrás esta primera "puerta" que impide el paso al ganado...
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Vista, hacia abajo, de la Alcazaba de Busquístar...
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Vista al frente del amarillo maestro; compositor, entre otros, de esta magnífica partitura otoñal
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Un recorrido por la acequia de lo más disfrutón y agradable.
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Salvamos, sin problemas, esta roca situada sobre la margen derecha de la acequia...
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Con la nota dominante y añadido del impacto paisajístico
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Y el fluir del agua, como silencioso y agradable sonido...
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 Avistando ya la localidad de Trevélez, nuestro destino
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Trevélez, con los tres barrios que conforman su casco urbano: Alto, Medio y Bajo, articulados en armónico descenso hasta las orillas del rí­o Trevélez.
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Pero sigamos disfrutando...en fila india y guardando el equilibrio!
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Otoño, que ya se dejaba ver y sentir por los cuatro costados
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Con su fruto estrella: la castaña, procedente del castaño común (Castanea sativa)
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La Alpujarra a pleno pulmón y conciencia: toda una composición de lomas que se inclinan ante la naturaleza; perfectas tajaduras y fragosos barrancos que van como brotando a nuestro paso; solanas que se dan la mano con las umbrías; nubes al abrazo con las montañas...
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Cauce de la acequia, como la mayoría de la Alpujarra, que suelen ser terrizos, consolidados por la propia vegetación espontánea que generan.
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Sobre los tipos de acequias en Sierra Nevada y por la parte que le toca en la Alpujarra, comentar que  existen dos  principalmente: las de careo y riego. Las primeras, que circulan a mayor altitud, requieren las fábricas más recias, porque conducen mayores caudales y muy variables. Las de riego, suelen ser de menos sección, circulan por parajes y climas bonancibles (bajo los 1.500 m de altitud, donde ya hay cultivos), se abrigan con vegetación de porte que contribuye –a veces decisivamente– a la estabilidad del cauce, y acumulan depósitos arcillosos que permiten su impermeabilización.  Paralelamente, sufren más variadas y frecuentes agresiones que las de careo, como la de los depósitos que obligan a continuas limpiezas y rasanteos: las invaden las raíces, las horadan los topos y las ratas (y las remueven los jabalíes para capturar a éstas y aquellos), las interrumpen los árboles que derriba el viento o la vejez y las deforman o rompen las actuales máquinas agrícolas, etc.
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Salvamos este paso "casi aéreo", de reciente construcción...
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Fijando la vista a veces, sin perder el norte ni la pisada, en el saludo viajero de las hojas que arrastraba el agua...
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 Dejamos atrás un primer desvío, a la izquierda, en bajada, que nos hubiera sacado del camino de la acequia...
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Y proseguimos hacia el siguiente punto de abandono...
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Manteniendo la marcha por el hombrillo de la acequia...
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Rodeamos, en esta ocasión, la enorme roca que nos impide el paso, en sentido a las agujas del reloj...
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 Mirada atrás...
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 Tiramos de objetivo...
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Y continuamos con nuestro más que agradable paseo otoñal alpujarreño
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Algunas de "sin palabras"...
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Con Trevélez entre el otoño y su blancura. Se trata de un buen ejemplo de la adaptación del paisaje a la agricultura y la habitación humana en la zona alta de la Sierra (el núcleo se encuentra a 1.476 msnm) y mantiene los elementos más relevantes del valor que define el Paisaje Cultural de La Alpujarra. Aunque no tiene un origen muy definido, aseguran que es de nueva generación, de tiempos árabes, quizás de la época de Alhamar y de su reestructuración alpujarreña, pero con los pies en el presente.
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Nos vamos despidiendo de nuestros últimos pasos por la acequia...
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Con nuestras últimas ráfagas hacia la blanca y altiva Trevélez, que mantiene, como la mayoría de los pueblos de la Alpujarra, la autenticidad paisajística (esquema alpujarreño: cultivos en paratas alternados con zonas boscosas y asentamiento poblacional adaptado al medio), la relación del núcleo (preservando éste su autenticidad arquitectónica) con el entorno agrícola y el sistema de paratas y de regadío.
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¡Trevélez que parece revivir en estas instantáneas!
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No será el pueblo más alto de España, como se ha dicho de él (este título lo ostenta  el turolense de Valdelinares, ya que anda situado a 1.695 msnm)...
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...Pero sí que es otra de nuestras blancas perlas alpujarreñas.
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Abandonando el curso de la acequia, sobre la cota de los 1.520 m.a. por lo que en todo nuestro recorrido por ella, en el más suave de los ascensos, 6,7 km. en unas 2 horas, hemos salvado solamente unos 20 m. de desnivel en cota. Descendiendo acto seguido por el GR-7
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Con Trevélez a un tiro de piedra ya, bajo esa infinidad de matices sobre el blanco.
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Descendemos entre bancales, con el torrente de viviendas como telón de fondo...
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Caminando a la altura de los tejados (terraos) de las primeras edificaciones...
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Un poco de asfalto, volviendo, eso sí, a la civilización...
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...Cruzamos el puente sobre el río Trevélez...
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...Vista del río Trevélez desde el puente.
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Terminando nuestro recorrido en la señera Trevélez. A una brazada y media de aire del Mulhacén. En la tierra del jamón, para más sabor (jejeje).
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¡Un saludo y hasta la próxima, hermosa Alpujarra!
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DE PITRES A TREVÉLEZ, PASANDO POR LA ACEQUIA REAL DE CÁSTARAS
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Comenzamos nuestro recorrido en la localidad de Pitres, capitalidad de la Taha que comprende los pueblos de Pitres, Mecina, Mecinilla, Fondales, Capilerilla, Atalbéitar y Ferreirola.
El recorrido comienza en la carretera A-4132, atravesamos la zona de los Albergues de Pitres, nos introduce en el bosque y nos lleva hasta el río Bermejo. Lo cruzamos y tomamos la senda en dirección ascendente al otro lado del barranco. Por esta pista llegamos a la carretera secundaria que nos conduce hasta Atalbéitar. Su nombre procede del árabe "harat-albáytar" cuyo significado es “barrio del veterinario”. Aquí, entre viejos tinaos llegamos a la plaza, donde podemos abastecernos de agua y acercarnos a ver la “piedrecita” que se desprendió del cerro. Cruzamos el pueblo y nos dirigimos a Busquístar al sureste de la población. Por el camino, a los 10 minutos de abandonar el núcleo urbano de Atalbéitar, pasamos junto a un antiguo molino convertido en vivienda, atravesando el tinao de la misma, y disfrutamos de las maravillosas vistas que los pueblos nos ofrecen. Llegando a Busquístar, después de recorrer 4 km desde la salida, en 1:15 h.
Pasamos el pueblo por su parte baja iniciando el descenso hacia el río Trevélez, donde podemos deleitarnos con su pintoresco puente y las ruinas del Molino de Busquístar. Lugar al que llegamos tras 1:34 h. desde el inicio, y en donde hacemos una breve parada, de unos diez minutos, para tomarnos un tentempié, antes de encarnarnos con la escarihuela que nos espera.
Comenzando, acto seguido, la subida por la Escarihuela de Busquístar, más conocida como Escarihuela de las Minas del Conjuro o Carihuela del Conjuro (de 206 m de desnivel), disfrutando de las vistas que ofrece el sendero del pueblo y del río, hasta llegar a la Venta del Relleno (situada a 2,5 km desde Busquístar, a las 2:15 h. desde el inicio, allá en Pitres). Desde este punto de la Venta, al que llegamos tras recorrer 6,5 km. desde el inicio, continuamos 3,5 km por la carretera de Almegíjar que lleva a Juviles (la A-4130) o su arcén cuando lo permita, (tiene poco tráfico pero tenemos que ir con cuidado), hasta llegar al cruce de esta carretera con la que va a Trevélez (la A-4132). Trayecto durante el que podemos ver el bello paisaje alpujarreño, y a veces lunar, que nos ofrece las minas del Conjuro.
Punto éste, el del Portichuelo de Cástaras, al que llegamos tras recorrer unos 10 km. desde Pitres, a 3:13 h. del inicio. Punto en donde previamente se había decidido reagruparnos para hacer dos recorridos alternativos: uno, más fácil, para quienes tenían algo de vértigo (evitando así el paso por la acequia), por la Escarihuela del Portichuelo hasta Busquístar, de 4,4 km. (*Se baja por la Escarihuela del Helechal, por la Ruta Medieval. Se cruza la acequia de Almegíjar, bajando hasta el río Trévelez, cruzándolo por el puente de los Helechales, y se continúa por su margen derecha disfrutando de las bellas vistas que ofrece el sendero hasta llegar a Busquístar).
Y otro, en mayoría, subiendo por un cortafuegos hacia la Acequia de Cástaras y por ella hasta Trevélez, unos 8,7 km, según las indicaciones que se detallan a continuación.

RECORRIDO POR LA ACEQUIA DE CÁSTARAS (por el que la mayoría del grupo optó).
El recorrido comienza desde el Portichuelo de Cástaras (1.390 m.a.), por el cortafuegos que arranca desde el mismo cruce de la carretera Trevélez-Juviles,  salvando por él un desnivel de unos 110 m., hasta llegar al encuentro con la Acequia de Cástaras, donde se tomará la dirección de Trevélez (sentido contrario al del agua). Haciendo, en el punto de encuentro con la acequia, sito junto a la balsa de Prado Seco, la obligada parada para tomarnos el bocata.
Comenzando a continuación nuestro recorrido propiamente dicho por la Acequia Real de Cástaras, de unos 6,7 km., a las 3:32 horas del comienzo del mismo, allá en Pitres. Acequia que está declarada Patrimonio Inmueble de Andalucía y anda excavada en la tierra y la roca. Recorrido de lo más espectacular, con algunos tramos muy estrechos de alrededor de 35 o 40 cm de ancho, con el precipicio a la izquierda y la acequia a la derecha. Para los senderistas los bastones sirven de muy poco o nada en los tramos estrechos, hasta puede que estorben; procurando en todo lo posible no clavarlos en el suelo para no deteriorar el hombrillo de tierra de la acequia- el lateral o margen derecho de la misma sobre el que caminaremos-. Hay que ir en fila india y guardando el equilibrio; no pudiendo adelantar, ni retroceder si no eres el último. Razones por lo que este trayecto no es aconsejable para las personas con alguna dificultad.
Canalización ésta, como el resto de acequias de la Alpujarra, que tiene su origen en la época en que estas tierras eran habitadas por los musulmanes, llegando a formar hoy toda una cultura del agua. Agua que es repartida entre cortijos, caserías, pastizales, huertos y cultivos. Apuntar que la acequia nace a 3 kilómetros por encima de la población de Trevélez en una cota de unos 1.530 metros de altitud, mediante una presa de piedras situada en la Solana del Enjambre.
Desde su paso a los pies de la población de Trevélez hasta terminar este primer tramo en la balsa situada en el Pago de Prado Seco, que marca el límite a partir del cual la acequia pertenece a Cástaras hay una extensión de 5.297 metros. Desde la balsa de Prado Seco hasta que la acequia llega a Nieles existen 3.250 metros en línea recta, pero si se tiene en cuenta lo sinuoso de la misma, realmente la distancia es mucho mayor. En definitiva la extensión total de la acequia ronda los 12 kilómetros. Esta Acequia tiene varias particularidades que la convierten en una de las más interesantes y ricas culturalmente de la zona, no solo por su importancia estratégica a la hora de proveer de agua. Una particularidad consiste en que es gestionada por dos comunidades de regantes, la de Trevélez y la de Cástaras. Trevélez la maneja y controla hasta la balsa de Prado Seco, a partir de la cual se encarga Cástaras. Ese primer tramo es de dimensiones algo mayores que el segundo, pero sobre todo, y aquí radica otra de sus peculiaridades, traslada el agua que Trevélez vende a los municipios de La Contraviesa que sin este aporte difícilmente se surtirían. De este modo este primer tramo que arranca desde mucho más arriba de la población de Trevélez, tiene un cauce abundante, el mayor quizás de todas las acequias de la zona, y que se ve enriquecido con varios aportes desde distintos barrancos en este primer tramo en su mayor parte por trayectos arbolados. Hay que señalar que es la única acequia en la que se han visto truchas, lo que da buena cuenta del excelente estado del agua. Su trayecto es prácticamente todo de tierra excepto algunos pocos tramos cementados o reforzados en su último tramo que sufre un gran desgaste debido a la erosión por su gran pendiente. Pero sigamos con nuestro recorrido...
A mitad de camino hay un puente hecho con dos tablones, se puede pasar al otro lado y hacer un descanso, siguiendo el sendero se pasa por encima de una piedra grande y después se llega al segundo puente cuando se han recorrido unos 6 km de acequia, en este punto es aconsejable tomar el sendero que sale a la izquierda, este nos baja a la carretera para andar por ella poco más de 1 km hasta llegar a Trevélez. También se puede continuar, cosa que hicimos nosotros, por la acequia. Si seguimos por ella se llega a otra roca muy grande, esta vez se bordea dejándola a la derecha, poco después se llega a otro puente con la señal del GR-7, a la izquierda, hay que dejar la acequia y bajar por este sendero hasta salir a la carretera A-4132. Habiendo invertido nosotros, caminando por el comentado tramo de la acequia 2 h. exactamente; totalmente relajados, fotografiando y fotografiandoPunto de contacto con la carretera desde el que se puede ver ya el cercano puente del río Trevélez, que cruzamos como entrada a esta localidad. Terminando nuestro recorrido, tras 6:15 h. de marcha, con descansos incluidos,- 5:26 de marcha efectiva sin descansos-, en esta otra hermosa y blanca localidad alpujarreña: la altiva y señera Trevélez.
Como siempre, aquí os dejo con otro reguero más de instantáneas, como detalle y muestra de nuestros pasos. ¡Un saludo y hasta la próxima!
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DE PITRES A TREVÉLEZ, PASANDO POR LA ACEQUIA REAL DE CÁSTARAS
DATOS BÁSICOS DEL RECORRIDO:
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- Acceso: Desde Granada, por la A-44 hacia la A-348, tomando la salida 164 , y continuando por la A-348 Y A-4132:  82,2 km. en 1h.26m aprox.

Tipo de sendero: recorrido con varios puntos de difícil y/o pesado caminar: el de la escarihuela, cortafuegos y el de la acequia; alternado con pequeños tramos de senderos señalizados (PR-A299, GR-241 y GR-7) y carretera.
Dificultad: Media-alta
CalificaciónSistema Mide (2.2.2.3)
Trayectolineal (se puede hacer en ambos sentidos)
- Distancia total del recorrido: 18,68 km.
DesnivelesAltura máxima: 1.521,76 m. Altura mínima: 993,89 m. Desnivel de subida acumulado: 713,08 m. Desnivel de bajada acumulado: 490,03  m.
Duración: 6:15 h.en total, con descansos incluidos. (Tiempo en movimiento: 5:26 h. Tiempo parado: 0:49 h.)
Época recomendada: cualquiera del año, pero preferiblemente en primavera y otoño. 
Agua: en los pueblos de paso.
Tipo de paisaje-vegetación de la zona: con respecto al tramo de la acequia realizado, éste transcurre por zonas arboladas, con pinos, castaños, álamos, cerezos silvestres, matorral y bosque de quercus. 
Tipo de protección:  Parque Nacional de Sierra Nevada. En cuanto a la Acequia de Cástaras: inscrita como BIC, Sitio Histórico (3/05/2007) de la Alpujarra Media Granadina y la Taha. En cuanto a la Escarihuela utilizada, también declarada como BIC. Y con respecto a las Minas del Conjuro, como Sitio Histórico de carácter industrial. *El Sitio Histórico supone la protección de una serie de características propias de la Alpujarra, cuya conservación deberá ser vigilada por las Administraciones Públicas.
Nº de participantes: 71, entre soci@s y amig@s del Club de Senderismo El Bastón. Dándole, desde esta casa, las gracias al compañero Manuel Cuesta por la preparación del recorrido.

*Para descargar el track para GPS del recorrido (en extensión GPX), podéis pinchad opcionalmente sobre cualquiera de las imágenes que siguen: